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5 mitos sobre el autismo

13/03/2023

¿Has oído hablar del autismo? Seguro que sí, pero ¿sabes cuánto de lo que crees saber es cierto? En este artículo te cuento los mitos y realidades sobre el autismo que debes conocer.

Yo misma tenía muchas creencias falsas que he ido desmintiendo a medida que me iba acercando a mi propio diagnóstico. La imagen de un niño, varón, totalmente aislado y balanceándose con el cuerpo constantemente, era lo que se me venía a la cabeza cuando pensaba en autismo.

Ciertamente ese tipo de conductas están dentro del espectro, pero hay muchas otras conductas, mucho más sutiles, que también hacemos las personas autistas.

Vamos con el primer mito.

Índice

    Mito 1: el autismo es una enfermedad

    El autismo no es una enfermedad. El autismo es una condición neurobiológica que afecta la comunicación, la interacción social y la conducta de quienes lo padecen. Digamos que nuestro cerebro establece conexiones distintas a las que hace un neurotípico en los siguientes contextos:

    Dificultades en la comunicación

    Puede ser que algunos autistas no hablen directamente, o que tengamos dificultades en comunicarnos con el resto por ser demasiado directos en la forma de decir las cosas. Fíjate que entre un punto y el otro hay un abismo, pero precisamente por eso hablamos de un espectro.

    Dificultades en la interacción social

    Aquí podría escribir un artículo entero sobre las dificultades que me encuentro, pero generalmente se trata de una falta de entendimiento del lenguaje sutil. Generalmente las conversaciones en grupo suelen ser muy difíciles por el ritmo de la conversación, aunque también por la saturación sensorial: muchos ruidos, gestos, luces, etc…

    Dificultades en la conducta

    Muchas personas autistas muestran problemas de conducta, se muestran violentos o agresivos, pero no todas las dificultades de conducta van en este sentido. En mi caso, se muestran en un entorno muy seguro para mí, y es donde me permito estallar en una crisis provocada, posiblemente, por una situación que no he entendido o por una saturación sensorial.

    Una persona con la que tengo un trato cordial posiblemente no diría nunca que tengo dificultades de conducta, porque nunca me verá en una situación de ese tipo. Como mucho, dejaré de tener cuidado con la forma en la que digo las cosas y podrá notarme cortante o demasiado directa.

    Mito 2: los autistas tienen discapacidad intelectual

    Otro mito común es que todas las personas con autismo tienen discapacidad intelectual. Pero esto no es cierto, ya que el autismo es una condición muy variable y cada persona tiene su propio perfil de fortalezas y debilidades. Algunas personas con autismo tienen discapacidad intelectual, pero otras tienen una inteligencia promedio o superior a la media.

    Esto puede suponer un gran problema, aunque no lo parezca. Las altas capacidades son capaces de enmascarar los problemas que acarrea el autismo, por lo que el diagnóstico se complica mucho.

    Mito 3: tu hijo es autista porque has sido mal padre o madre

    También es falso que el autismo se deba a malas prácticas parentales o a una vacuna en particular. No hay evidencia científica que respalde estas creencias, y la comunidad médica y científica ha desmentido estos mitos.

    Mito 4: los autistas son antisociales

    Otro mito que debemos desmentir es que las personas con autismo son antisociales o no quieren tener amigos. Esto no es cierto, aunque las personas con autismo pueden tener dificultades para interpretar las señales sociales y para establecer relaciones de amistad. Las personas con autismo pueden ser muy sociables y disfrutar de la compañía de otras personas, pero necesitan que se les brinde apoyo y comprensión para desarrollar sus habilidades sociales.

    Mito 5: los autistas son genios

    Bueno, pues no todos los autistas son genios. De hecho, la gran mayoría que conozco tienen una inteligencia normal, o normal alta, aunque, como decía antes, también los hay que tienen una inteligencia más baja.

    Esta creencia muchas veces puede verse reforzada por la imagen sesgada del autismo a la que han contribuido algunas películas.

    Es cierto que los autistas tenemos algo que llamamos hiperfoco, es decir, cuando nos centramos en algo, lo hacemos de una forma muy intensa. Si esto se une a que tenemos intereses restringidos, es decir, que sólo nos interesen unas pocas cosas, hace que seamos grandes expertos en ese ámbito. Pero saber mucho de un tema no nos hace genios. Simplemente somos intensivamente curiosos en un tema en concreto.

    Espero que este artículo te haya ayudado a desmentir algunos mitos sobre el autismo y a comprender mejor esta condición neurobiológica. ¡Nos vemos en el próximo artículo!

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